La pequeña Rocío y su mamá estuvieron hace poco tiempo de turismo en España. La madre quería llevarse un hermoso recuerdo de este viaje. Así
que decidieron que yo les ayudara a eternizar los momentos hermosos de su visita con unas buenas fotos.

Esta pequeña verdaderamente enamoró mi corazón con su sonrisa y su picardía. La cámara la ama y descubrí que ella también ama a la cámara. Se muestra animadísima mientras le tomo fotos. Las locaciones no pudieron ser las mejores: El Zoológico-Acuario de Madrid, el hermoso parque del Retiro y las calles de Toledo. Pasa de reírse a carcajadas a meditar seriamente sobre algún asunto que solo ella conoce. Muestra en todo tiempo la profundidad de su mirada grabada en sus ojos azules. Es simplemente hermosa.

En el Zoo y el parque la retraté paseando junto a su madre y jugando alegremente. Ama la naturaleza e interactúa con ella, mira las flores con curiosidad y se aproxima a los árboles. Corre libremente por los espacios abiertos, se sienta junta a una fuente y vuelve a mirar a la cámara. Mira con algo de curiosidad, como si le asombrara encontrarme allí tomándole fotos.

Parece que conversa con las criaturas marinas del acuario, a quienes parece tratar de enseñar algo moviendo sus dedos y manos a manera de explicación. Aprovecho la luz del lugar para que las fotos se coloreen de azul marino y le doy un poco de protagonismo a las criaturas que atraen tanto la atención de Rocío.

En Toledo eligió vestirse con un traje flamenco y jugar con unas bellas castañuelas. Se ríe mucho, parece que ese vestido le gusta en sobremanera. Este fue el último toque que le hacía falta para recordar su visita a España.

 

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Fotógrafo Iván Calás

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